Las moscas de la fruta son insectos pequeños similares a una mosca convencional pero de color amarillo y más pequeñas, viven solamente entre el suelo de los frutales (en forma de larvas dentro de la tierra) y salen en los meses cálidos transformadas en moscas para picar los frutos, los cuales caen al suelo sin madurar correctamente, repletos de gusanos que ingresaran nuevamente en la tierra para reiniciar el ciclo. Existen varios métodos para mantenerlas controladas, pero este es el que mejor me ha resultado a mí en términos de trampas: al otro día ya había varias mosquitas muertas en el fondo de las botellas y eso que ni siquiera estamos en el pico de la temporada de cosecha, apenas hay pitangas (que sufrieron sus picaduras durante 1 semana antes de que las trampas las cazaran) pero no duraznos ni guayabas, ni uvaia o arazá. La fórmula original consiste en: 1 botella de plástico 250 ml de vinagre de manzana como atrayente 250 ml de agua Un chorrito de detergente (esto no es orgánico pero se podría buscar un reemplazo orgánico) para que se peguen al líquido y se hundan. Más tarde lo probé sin detergente y parecía funcionar igualmente bien.

  • Procedimiento:
  • Se abren “ventanitas” (1 cm de diámetro aprox) a los costados de la botella a una altura de 10 o 15 cm desde el fondo, cerca de donde va a llegar la superficie del líquido con el objetivo de que las moscas, apenas entren, se ahoguen
  • Se rellena con un chorrito de detergente más el vinagre de manzana y el agua.
  • Colocar 1 o 2 botellas por frutal desde la época de floración (no porque piquen las flores, sino porque debemos cazar todas las moscas que fuera posible antes de que los frutos estén listos para ser picados). Pueden ir colgando o apoyadas en ramas horizontales/verticales y atadas con hilo.
  • Cambiar el líquido cada una semana.

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