Con la llegada de la primavera, la alegría llega toda junta, se te empalaga la vista, no aguantás lo que pasa. Si tenés algunos frutales, una huerta de hortalizas y esas cosas, te volvés loco, salís corriendo, querés contarle a todo el mundo lo que ocurre, o al menos ese es mi caso.

Así que dejo aquella foto de la primer flor del naranjo de este año (y hay cientos esperando abrirse), no sin dejar de lado la memoria de esa hermosa canción de cuando la sociedad argentina era un poco más naturalista:

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