Motivos por los cuales cultivar árboles alimenticios

Normalmente el cultivo de árboles frutales alimenticios y/o medicinales obedece a cuestiones comerciales, ecológicas o de esparcimiento. Mis motivos son, más que nada, sociopolíticos: poder multiplicarlos socialmente para brindar medios de producción de alimentos, madera, oxígeno y sustancias medicinales para “todo el mundo”.

Es una idea con enfoque social y, por tal motivo, hago hincapié en el cultivo de frutales de hojas comestibles con alto valor nutricional (25% de proteínas y gran aporte de minerales en la pereskia aculeata), semillas (21% de proteínas, etc., en las semillas de chachafruto), frutos de pulpa comestible (gran poder antioxidante en frutos de guayaba, arazá, guaviyú, jaboticaba, etc.), dando prioridad a las especies nativas de la Cuenca del Plata.

Los árboles ocupan un espacio mayormente vertical, con lo cual no es necesario poseer gran cantidad de metros cuadrados de tierra: pueden ser plantados en veredas, plazas y otros espacios públicos, terrenos abandonados, pequeños jardines, etc., sólo requieren de algunos cuidados durante los primeros años y luego brindan todos sus beneficios sin pedir nada a cambio.

Los árboles alimenticios y medicinales pueden hacernos más libres, pueden ser la base de nuestra cultura, de nuestra forma de producción y, por lo tanto, de nuestra forma de organización social. Nos pueden liberar en gran medida de los vaivenes del mercado dominado por grandes latifundios inyectados de semillas transgénicas acompañadas de agrotóxicos contrarios a la vida, nos pueden liberar de la dictadura de quienes poseen las tierras y especulan en nuestra contra, de las verduras y frutas saturadas de venenos, de las empresas de energía que explotan los recursos sin pensar en el bienestar social, de las empresas farmacéuticas que especulan con la salud de la población.

Poseer medios de producción de alimentos, medicina y energía puede permitirles a los trabajadores salir de la lógica especulativa para vivir una realidad basada en las necesidades concretas de cada cual y no en la realidad del mercado.

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