Un verano revolucionando el invierno

Tuvimos una semana entera de verano en el medio del invierno, la gente se despabiló y dejó de obedecer al gobierno nacional, provincial, municipal y a sus jefes laborales… al principio nos organizamos en asambleas barriales pero luego nos dimos cuenta de que estábamos tan de acuerdo en casi todo que ya simplemente creamos cooperativas y vamos intercambiando lo que producimos (lo económico fue lo más simple de resolver, ya no falta nada de nada, sobre todo porque dejamos de ser consumistas!), arreglamos los hospitales públicos -los médicos estaban casi todos de huelga durante el último tiempo-, creamos más escuelas (que no son obligatorias, nada es obligatorio ahora), pusimos calefacción -ahora que volvió el invierno- y los chicos ya casi ni se matan a palos. Se usa muy seriamente la informática, todo el mundo presta atención a si el software te da libertad o te oprime, y la mayoría está aprendiendo programación para tener un total control de sus dispositivos… también hay un movimiento naturalista que propone reemplazar los aparatos por formas más cálidas de comunicación. Una vez resuelto el drama económico, la separación material de la gente perdió sentido porque nadie trabaja demás, así que los padres y madres están más tiempo con sus hijos, amigos, familiares, etc.

 

Las muertes por enfermedades producto de la mala nutrición descendieron un montón, pensamos que se acabarán pronto; las fuerzas policiales y militares ya no existen más, en general los soldados se han dedicado al arte, muchos otros formaron uniones libres con sus compañeros -algunos todavía se casan, cosa rara- y los que eran policías ahora se dedican a cuidar personas mayores o asisten a los bebés, etc., son todo un amor.

 

Los psiquiatras, médicos de mucha guita, jueces, abogados, todo ellos van perdiendo el interés por sus profesiones porque se dan cuenta de que ostentan lugares de poder demasiado fuertes y opresores -y hay muy pocos conflictos y gente loca-, entonces van dedicándose a otras cosas, arte, silvicultura -estamos reforestando la selva misionera, la gente dejó de talar árboles por completo-, deportes -en general los argentinos ahora tienen como un prurito a competir e intentar ganar a otros (por eso le regalamos el mundial a Alemania), se ha desatado toda una discusión al respecto y hay movimientos anti-competitivos-, etc.

 

Toda una revolución primaveral antes de la primavera, te recomiendo visitar el país, está desconocido, ahora la política no es pelearse con el otro en la tele porque es o no de izquierda o vendió la patria o es un chorro, la política ya no existe más, la gente se quiere y se acepta y hace un profundo trabajo interno por quitase todas las conductas opresivas hacia el otro… sobre todo las madres comenzaron a extender el período de lactancia materna a más de 2 años… eso te quería contar: la revolución más importante es la de las familias y madres sobre todo, ellas están criando a los bebés con respeto teniendo en cuenta sus herencias genéticas… no los dejan llorar solos en la cama de noche, van y los rescatan siempre y nunca niegan la teta, y los maridos las apoyan sentimentalmente para que superen el puerperio y no creen más ciudadanos violentos repletos de odio porque no tuvieron suficiente teta, upa, etc.

 

Así que tenemos la gran esperanza de que las generaciones que vengan estén basadas en el amor y su sinónimo el respeto, sin violencia de ningún tipo, en Argentina lo único que nos queda por eliminar de las conductas primitivas y opresivas del pasado es lo que traemos de millones de años de historias humanas equivocadas.

 

Date una vuelta y verás que todo lo que cuento es verdad, pero al revés.

 

 

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