¿Contra los caracoles y babosas?

Haciendo una búsqueda por foros, listas de mail y blogs, me enteré de varios métodos para controlar los caracoles en el jardín.

El que mejor me pareció fue el de poner ajenjo y/o helechos, dado que es un método que tiene que ver con estabilizar el ecosistema sin demasiada energía de entrada, es decir, sin gastar en otras cosas y logrando una autorregulación en el tiempo. Habrá que ver… dicen que los helechos tienen unas esporas que alejan a los caracoles.

Otros métodos menos prácticos parecen ser los de rociar pimiento rojo en polvo, o urina de vaca, o disponer alambre de cobre en contacto con la tierra (lo cual dicen que le da una mini descarga eléctrica a los caracoles que intentan traspasarlo). La peor de todas estas formas no-ecológicas (o no ecosistémicas) para mí es la de matarlos ahogados en vasos de cerveza hundidos en el suelo: no es una forma realmente sustentable y además es cruel con los bichos.

Una forma más amigable es la de esparcir cáscara de huevo molida alrededor de las plantas que generalmente afectan los caracoles (en mi caso, las albahacas), siendo que les molesta caminar encima de las mismas porque se pinchan.

Por último, en Agricultura Natural se dice que no existe el concepto de peste, es decir, no existen las pestes, sino que existe un desequilibrio introducido artificialmente por el ser humano que produce (mediante el monocultivo y ese tipo de “malezas”) que ciertos animales se aprovechen de una situación muy especial que en la naturaleza generalmente no se da.

Por eso, antes que nada uno debería observar qué sucediera si no hiciera nada. Por ejemplo, en mi jardín las hormigas negras atacaron duramente malvones, brócolis y frutillas, no hice nada, y sin embargo no fue tan desastroso porque todos los malvones rebrotaron, las frutillas también, y los brócolis, si bien murieron unos cuantos, la inmesa mayoría quedó intacta.

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