Algunos pensamientos sobre “La educación prohibida”

Dice un autor en página12:

 “El imperativo actual en educación es generar espacios para pensar, para
animarnos a jugar, para darnos permiso para reinventar una institución que todavía tiene mucha vigencia y sigue siendo uno de los principales sostenes en la constitución de ciudadanía y en la promoción de derechos humanos.
Hacer de la escuela un lugar más habitable, más vivible será efecto del
protagonismo y de la participación del colectivo que la compone, pero
también del apoyo del Estado que, hasta ahora, es el único con capacidad
política de garantizar el bien común.”

 

Yo en cambio lo dudo mucho: el Estado no es mucho más que el monopolio de la fuerza, es decir de la violencia, sea esta violencia policíaca, militar, medicinal,


ideológica-educativa, informativa, etc. Incluso cuando obra con buenas
intenciones es violento… es una lógica perversa.

Tampoco puede garantizar el bien común, el único bien que garantiza es el
de la clase social que lo controla, es decir en nuestro caso el de la
burguesía, y en el caso de los socialistas autoritarios, del partido
político en el poder y sus jerarquías.

Mientras exista estado, existirá violencia, o sea opresión.

Una sociedad libre, pacífica y sana no es posible con estados y empresas.

Por ejemplo, la educación estatal o privada en nuestro país, lo que ha intentando hacer y logrado a través de los siglos, no es más que una continuación de la colonización, es seguir homogeneizando la población para que responda a pautas de consumo y producción capitalistas, en nuestro caso.

Aún quedan muchas personas en los campos cultivando sus alimentos, desde nuestra óptica civilizatoria son personas atrasadas, ¿pero cuánto hay de cierto en eso? la educación estatal o privada es la punta de lanza contra estas personas, viene a meterlas en las miserias de nuestra sociedad seduciéndolas con los “beneficios de pertenecer”

¿Quién en su sano juicio podría asegurar que las millones de personas que integran el conurbano bonaerense y/o las villas miseras en diversas ciudades grandes del país están mejor ahora de lo que lo estaban en sus provincias cultivando la tierra?

Qué tiene de más digno ser cartonero, o peor aún ladrón o asesino, que cultivar la tierra?

Quién es en definitiva más atrasado y más ignorante, quién más bárbaro?

El sistema educativo con su histérica buena intención es la entrada a esta sociedad de exclusión

La naturaleza no excluye si uno sabe atender su lógica, y es lo que los incas y otras civilizaciones incluso más pacíficas habían aprendido acá durante milenios

¿Cómo podemos pensar que cartonear, robar, enviciarse con drogas, etc., sea superior a cultivar la tierra?

¿Existe mejor educación que la de la naturaleza?

 

“¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento
una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más
que unos indios asquerosos a quienes mandarí­a colgar ahora si
reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque
así­ son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio es providencial y
útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera
perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre
civilizado”.

(Sarmiento ”El Progreso”, 27 de septiembre de 1844)

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